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Apuntes sobre los sucesos de Francia

Durante los pasados meses de febrero y marzo, las ciudades francesas se vieron desbordadas por la presión de miles de manifestantes que salieron a la calle contra el Contrato de Primer Empleo (CPE) que se les venía encima y que dejaba las manos libres a los empresarios a la hora de despedir a quien entraba en lo que ellos llaman "mercado laboral". Con esta ley se aseguraban los beneficios de la burguesía que, amparada en la ley, que, como siempre, está del lado del poderoso, no tendría que indemnizar ya a los despedidos durante los dos primeros años de contrato.

Sin embargo, una vez más, podemos comprobar que no está todo perdido, que la lucha consciente de las masas oprimidas por el sistema capitalista y sus esbirros puede ser efectiva y lograr sus objetivos si tod@s l@s que sentimos que este orden social no es más que una farsa nos unimos. Una vez más, hemos visto cómo los desfavorecidos han arrastrado a las elites burguesas de los sindicatos a una lucha sin cuartel contra el gobierno, ese que trató de imponerles una ley que hacía más precaria aún la situación laboral de la juventud francesa.

Aun así, después de volver a ver cómo es posible vencer al capital y a sus gobiernos en sus continuos intentos por arrancarnos una porción más grande de nuestro trabajo, vemos cómo después de conseguidos los objetivos, en este caso la derogación del CPE (si bien hay que decir que el CNE, Contrato de Nuevo Empleo, supone lo mismo que el CPE), el ambiente de lucha desaparece y la unidad conseguida se viene abajo. El conformismo vuelve a imperar en las calles francesas. El carnaval de siglas que aparecieron unidas en las manifestaciones vuelven a aparecer divididas (e incluso enfrentadas en muchos casos).

Es por ello que nos gustaría hacer un llamamiento por la unidad efectiva de las organizaciones contrarias al orden social imperante. Es por ello por lo que apostamos por el fin del proselitismo entre las distintas tendencias anticapitalistas y por la superación de los matices absurdos que nos mantienen dividid@s y a cada un@ en su casa. Es por ello por lo que desde las páginas de esta humilde publicación llamamos a las cosas por su nombre y decimos que la división reinante en el conjunto del movimiento anticapitalista (si es que este existe) no beneficia más que a la burguesía y a su Estado, que se ven cada vez más libres para hacer con el conjunto de la población simplemente lo que les salga de las narices.

No todo está perdido, pero tampoco ganado. De nosotr@s depende para qué lado se incline la balanza. No hay alternativa: o yunque o martillo. Nuestro es el deber de seguir el ejemplo de l@s compañer@s franceses/as, porque sólo si vamos todos a una podremos conseguir arrancar al capital mejores condiciones de vida e incluso construir algún día el mundo nuevo con el que tant@s han soñado antes que nosotr@s. Y es que es nuestro deber recoger el testigo para que sus ideas, nuestras ideas, no se pierdan en el olvido.

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