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El libre acceso a la cultura: Piratéalos

Cuando compras un disco, no estás beneficiando a la cultura musical. Estas beneficiando a las grandes multinacionales discográficas: MCA Records, Sony Music Entertainment (la cual compró la CBS, antes Columbia Records), Warner Brothers Records, Capital EMI Records, Polygram Records y BMG Music. Detrás de ellas se esconden, no sólo una industria musical, sino incluso emisoras de radio y televisión, productoras de cine, investigación médica y militar, etc... y sus beneficios, en algunos casos, ascienden a más de 30 billones de dólares anuales.

La SGAE (Sociedad General de Autores y Editores), sí, esos que se colaron en una boda con una cámara oculta para denunciar a una orquesta por tocar “Paquito el chocolatero”, entidad que vela por los intereses de sus usuarios en cuanto a derechos de autor y gran detractora de la piratería basándose en las pérdidas monetarias que ésta conlleva, obtuvo el pasado año 320 millones de beneficios en derechos, lo que ha supuesto un nuevo récord de ingresos en la historia de la entidad, generando como mínimo 7.000 millones en la cadena de valor añadido (según palabras del mismo presidente de la SGAE).

No contentos con esto, aún imponen un canon sobre los Cds y DVDs vírgenes, obteniendo un tanto por ciento de beneficio por cada unidad vendida, sea cual sea el uso para el que sea destinado. Actualmente, se encuentra en borrador la reforma de la Ley de Propiedad Intelectual, que amplía el supuesto del canon extendiéndose no sólo a soportes de grabación sino también a las unidades grabadoras, véase ordenadores con más de una unidad de grabación, fotocopiadoras...

Como dice David Bravo en "Copia este libro", la piratería es hija de un sistema que ha condenado al hambre cultural a la mayor parte de la población. Un músico no sería lo que es sin todo lo que ha escuchado, no tendría un estilo propio sin haber adaptado estilos que otros ya han inventado y que son fruto de la evolución durante años de estilos y del trabajo de otros músicos. Un músico no paga derechos de autor a todos aquellos a los que les debe el que actualmente sea lo que es. El libre acceso a la cultura no hace sino enriquecernos y permitirnos un libre desarrollo personal, ya que en gran parte somos como somos gracias a todo lo que hemos ido asimilando durante años.

Sin embargo, bien sabemos que el objetivo de las discográficas no es otro que el de vender. Conscientes de ello, y sabiendo que hay ciertos temas y formas de pensar que dificultan este objetivo, sabiendo que podrían crear un pensamiento crítico que se volvería contra ellos mismos, nos adormecen con banalidades y temas que no expresan absolutamente nada.

Hay otra alternativa posible a todo esto. Existen otros medios de difusión, otras licencias al margen de la SGAE. El Copyleft nos permite que cada propietario de una copia del trabajo pueda: usarla sin ninguna limitación, redistribuirla en cuantas copias desee y modificarla de la manera que crea conveniente. La licencia debe además asegurar que el propietario del trabajo derivado lo distribuirá bajo el mismo tipo de licencia (la creación se defiende compartiéndola). Creative Commons nos da un total de seis licencias para escoger:

- Reconocimiento: El material creado por un artista puede ser distribuido, copiado y exhibido por terceras personas si se muestra en los créditos.
- No Comercial: El material original y los trabajos derivados pueden ser distribuidos, copiados y exhibidos mientras su uso no sea comercial.
- Sin Obra Derivada: El material creado por un artista puede ser distribuido, copiado y exhibido pero no se puede utilizar para crear un trabajo derivado del original.
- Compartir Igual: El material creado por un artista puede ser modificado y distribuido pero bajo la misma licencia que el material original.

Con estas cuatro condiciones combinadas se pueden generar las seis licencias que hay para escoger. Además, existe todo un mundo de distribuidoras alternativas que están al margen de todo este negocio musical y que te permiten autogestionar tu arte.

No podemos dejarnos engañar con ese cuento de que la piratería matará al arte. Y es que, como leí una vez, la música está viva. Sólo se mueren los discos.

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